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martes, 11 de diciembre de 2018

Cuéntame Cómo Pasó

La "Ley de vagos y maleantes" fue una ley del Orden Penal español de 4 de agosto de 1933 aprobada por las Cortes de la II República referente al tratamiento de vagabundos, nómadas, proxenetas y otros comportamientos considerados antisociales y que posteriormente fue modificada por la dictadura franquista para reprimir también a los homosexuales. También conocida popularmente como "La Gandula", la ley fue aprobada por consenso de todos los grupos políticos de la Segunda República para el control de mendigos, rufianes sin oficio conocido y proxenetas.

Por ser una ley que no sancionaba delitos sino que intentaba evitar la comisión futura de los mismos no incluía penas, sino medidas de alejamiento, control y retención de los individuos supuestamente peligrosos hasta que se determinara que se había acabado su peligrosidad. 

Su desarrollo reglamentario desvirtuó completamente la ley llegando a crear campos de internamiento, denominados como Reformatorios de Vagos y Maleantes, y permitiendo que fuese utilizada arbitrariamente para la represión de las personas sin recursos.

La categorización de las conductas antisociales a perseguir incluidas en el artículo 2 de la ley eran diez:
- Los vagos habituales.
- Los rufianes y proxenetas.
- Los que no justifiquen cuando legítimamente fueren requeridos para ello por las autoridades y sus agentes, la posesión o procedencia de dinero o efectos que hallaren en su poder o que hubieren entregado a otros para su inversión o custodia.
- Los mendigos profesionales y los que vivan de la mendicidad ajena o exploten a menores de edad, a enfermos mentales o a lisiados.
- Los que exploten juegos prohibidos o cooperen con los explotadores a sabiendas de esta actividad ilícita, en cualquier forma.
- Los ebrios y toxicómanos habituales.
- Los que para su consumo inmediato suministren vinos o bebidas espirituosas a menores de catorce años en lugares y establecimientos públicos o en instituciones de educación e instrucción y los que de cualquier manera promuevan o favorezcan la embriaguez habitual.
- Los que ocultaren su verdadero nombre, disimularen su personalidad o falsearen su domicilio mediante requerimiento legítimo hecho por las autoridades o sus agentes, y los que usaren o tuvieren documentos de identidad falsos u ocultaren los propios.
- Los extranjeros que quebrantaren una orden de expulsión del territorio nacional.
- Los que observen conducta reveladora de inclinación al delito, manifestada por el trato asiduo con delincuentes y maleantes; por la frecuentación de los lugares donde éstos se reúnen habitualmente; por su concurrencia habitual a casas de juegos prohibidos, y por la comisión reiterada y frecuente de contravenciones penales.


Trámite parlamentario y aprobación
El proyecto de ley presentado a las Cortes pretendía acabar con el modelo existente de persecución de sujetos “de dudosa moral” que existía en España, de carácter administrativo, basado en las atribuciones que los estatutos provinciales otorgaban a los gobernadores civiles, los cuales tenían la capacidad de “reprimir los actos contrarios a la religión, a la moral o a la decencia pública, imponiendo multas o, en defecto de pago, ordenando el arresto supletorio del blasfemo, inmoral o indecente”. Este modelo administrativo era el origen del arresto sustitutorio de quince días por impago de multas que se hubiesen impuesto a aquellos que hubieran realizado “actos contrarios a la moral o a la decencia pública”, lo que dio lugar a la figura del “quincenero”, que era como se conocía popularmente al delincuente habitual que, ante la imposibilidad de pagar las multas que le eran impuestas, pasaba periodos de quince días en la cárcel hasta que volvía a ser puesto en libertad.

La redacción del primer proyecto que presentó el gobierno de Manuel Azaña, (gobierno sostenido por lo diputados de izquierdas y radicales), encontró bastantes reticencias, destacando la del grupo socialista, que de forma clarividente alertaba de la peligrosidad de una norma de este tipo en manos de las derechas en el caso de que éstas alcanzaran el poder. 

Como consecuencia de las discrepancias y la falta de mayoría para su aprobación, se encargó la redacción de un nuevo proyecto a Mariano Ruíz-Funes y al célebre penalista, y también miembro del partido socialista, Luis Jiménez de Asúa. Éste último había dedicado buena parte de su carrera académica a estudiar la criminalidad pre-delictual y el “estado peligroso”, entendiendo que en él se encontraba la clave para poner solución a problemas que, en el ámbito penal, se venían produciendo en materia de control de la actividad delictiva desde mucho tiempo atrás. De hecho, en 1922 Asúa había planteado su teoría de la “dualidad de códigos”, considerando necesaria la existencia de dos códigos penales de forma simultánea, uno preventivo y otro código sancionador (11 años después el catedrático de derecho penal tenía la posibilidad de aplicar en España su teoría jurídica).

Se presentó un nuevo proyecto de ley, y la ley fue aprobada en un parlamento mayoritariamente de izquierdas, que sin embargo, buscó el consenso de la oposición de derechas para su aprobación por unanimidad, con lo que ésta aprovechó para realizar cambios sustanciales en la misma, de tal modo que con el texto aprobado finalmente los padres de la norma quedaron descontentos tras el gran número de enmiendas que se introdujeron al proyecto, lo que llevaría a Asúa a decir que la mayoría de las modificaciones introducidas habían sido negativas y habían convertido la ley en “más dura, menos flexible, más casuística, incongruente y mucho menos elegante” que el proyecto inicial. A modo de resumen, podemos apuntar que se introdujo la distinción entre "peligrosidad sin delito" y "peligrosidad criminal", incluyendo dentro del primer grupo a “vagos habituales”, “rufianes y proxenetas”, “mendigos profesionales”, explotadores de “juegos prohibidos”, “ebrios y toxicómanos habituales” y a “los que observen conducta reveladora de inclinación al delito manifestada por el trato asiduo con delincuentes y maleantes por la comisión reiterada de contravenciones penales”.
A éstos, con excepción de los adictos, que eran recluidos en “Casas de templanza”, se les imponían medidas de seguridad, que podrían ir desde el internado en un “Establecimiento de trabajo” hasta la prohibición de residir en un lugar determinado, además de otras medidas como la “sumisión a una vigilancia de Delegados”. Una de las modificaciones mas atentatorias contra los Principios Generales del Derecho y contra el espíritu del Proyecto de Ley fue que se estableció un procedimiento marcado por el carácter inquisitivo, pues se establecía la coincidencia del juez encargado de la instrucción y la resolución de la causa, procedimiento éste propio de los modelos procesales de las derechas.

La aplicación de la ley
Tal y como diputados socialistas y los juristas progresistas habían vaticinado, las derechas, una vez que alcanzaron el poder en en las elecciones de 1933, hicieron un uso abusivo de la ley, entendiendo ésta como un complemento de la Ley de Orden Público. En este sentido destacan las palabras de Alcalá-Zamora Castillo, el catedrático de derecho procesal e hijo del que fuese presidente de la II República, quien desde una posición ideológica alejada de la izquierda, explicó que gran parte de los problemas surgidos de la Ley de Vagos y Maleantes no provinieron de la ley en sí, sino del “barrenamiento que durante el bienio de 1933 – 1935 se hizo de su espíritu y de su letra”, ese periodo en el que gobernaron las derechas, es conocido como el bienio negro por su actividad de desnaturalización de la República y su Constitución desde el poder.

El uso abusivo de la ley por parte de las derechas se vio ampliado por la publicación en 1935 del Reglamento sobre Vagos y Maleantes (como dijo el Conde de Romanones: "Ustedes hagan la ley, que yo haré el reglamento"). Ese reglamento, contradiciendo todo principio jurídico, alteró el contenido de la ley mediante la adición de nuevas categorías del estado peligroso y la inclusión de una cláusula final que posibilitaba la interpretación analógica, lo que sin duda era la pieza clave que daba lugar a las actuaciones arbitrarias del gobierno. En este contexto abundó el castigo automático de los delitos contra la propiedad, las declaraciones de peligrosidad sin análisis psicológico, la ausencia de individualización de la pena, la evitación anticipada de formas de reincidencia y otra serie de actos que iban en contra de la esencia misma de la ley. 

Esta desnaturalización de la norma, unida a la falta de medios materiales que desde un primer momento impidió la correcta aplicación de la misma, se tradujo, no solo en la oposición a la norma por parte de uno de sus creadores, 
Luis Jiménez de Asúa, sino en el rechazo de las izquierdas, que en varios mítines del Frente Popular propugnarían la derogación de la ley. Tras la victoria electoral del Frente Popular, el corto periodo transcurrido entre las elecciones y el estallido de la guerra civil hizo imposible una reforma o incluso una derogación de la ley, de este modo, las izquierdas del primer bienio republicano habían establecido, sin saberlo y sin pretenderlo, las bases para la represión durante el franquismo.

Tras la aprobación del reglamento de la ley por el gobierno sostenido por radicales y las derechas de Alejandro Lerroux, la ley podía ser utilizada arbitrariamente para la represión de las personas sin recursos. La ley podía ser usada para sancionar comportamientos que, sin ser delictivos, eran inconvenientes o mal vistos por la sociedad. 
La Gandula fue usada a discreción contra individuos que no tenían recursos y que resultaban molestos en ciertas poblaciones, ya que una de las medidas que se incluían era la expulsión de un determinado lugar o la obligación a residir donde el juez decidiese. 
La Ley de Vagos y Maleantes se convirtió de facto en una ley contra los más desfavorecidos y para su aplicación se llegaron a crear juzgados especiales por la ingente cantidad de procedimientos que se encausaban.

Campos de concentración
La ley incluía en su articulado una mención especial para el tratamiento que se debe dar a todos los condenados por los juzgados creados para este cometido. En el capítulo II en la parte relativa a las medidas de seguridad incluye el internamiento en campos de trabajo y de concentración. Para poder dar salida a la inmensidad de expedientes condenatorios -2.400 en solo un mes- que propició esta ley, el gobierno de Lerroux planificó la construcción de tres campos de concentración en España y uno en la isla de Annobón en la colonia de Guinea Ecuatorial.

En la península los campos estarían situados en Burgos, anexo a la prisión, otro en el Puerto de Santa María, en Cádiz, y otro en Alcalá de Henares. Fue este último el primero en abrir en agosto de 1934. La apertura de este complejo de trabajos forzados fue noticia en toda la prensa de la época.

Los presos en los campos de concentración estaban obligados a realizar trabajos forzosos, en su mayoría en colonias agrícolas. La mayoría de los reclusos eran ladrones de poca monta y presos que fueron juzgados en virtud del capítulo uno de la ley, los vagos habituales, o lo que es lo mismo, los desempleados. Paradójicamente los que casi nunca llegaban a entrar en el campo de concentración debido a su alto poder adquisitivo, porque les prestaba la ventaja de una buena defensa jurídica, eran los denominados “jugadores de ventaja y rufianes”, los comerciantes de mujeres o proxenetas.

Como decía uno de los reportajes, «Hay un individuo, tratante de blancas, que al ser detenido en Madrid explotaba a cuatro mujeres, tenía alquiladas dos casas, poseía automóvil, guardaba en una cuenta corriente cerca de diez mil duros y tenía un maravilloso guardarropa con dieciocho o veinte trajes de corte y calidad impecables.»
La ley fue modificada por el régimen franquista para incluir la represión de los homosexuales el 15 de julio de 1954.
A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos o lisiados, se les aplicarán para que las cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes:

a) Internado en un establecimiento de trabajo o colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberán ser internados en instituciones especiales y, en todo caso, con absoluta separación de los demás.
b) Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio.
c)Sumisión a la vigilancia de los delegados

En 1970 fue sustituida y derogada por la ley sobre peligrosidad y rehabilitación social,8​ de términos muy parecidos, pero que incluía penas de hasta cinco años de internamiento en cárceles o manicomios para los homosexuales y demás individuos considerados peligrosos sociales para que se «rehabilitaran».A pesar de que durante el periodo democrático esta ley no fue aplicada continuó vigente hasta su derogación en el año 1995.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Grab The Moment

Vivir el momento presente es algo de lo que todos somos conscientes, pero que muy pocos hacemos realidad debido a las prisas, el trabajo, el estrés y otros muchos factores que hacen que cada día sea como otro cualquiera. Solamente, cuando nos encontramos enfermos o ante una situación adversa somos conscientes del aquí y el ahora, de nuestro presente, ese que ignoramos sin darnos cuenta.

Pero, sacrificar nuestro presente por pensar en el futuro nos impide disfrutar del “ahora”.Este “ahora” que constituye todo lo que tu vida significa, donde se encierra todo lo positivo, toda nuestra felicidad.

“No te detengas en el pasado, no sueñes con el futuro, concentra la mente en el presente”
-Buda Gautama-

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy
Uno de los proverbios más conocidos y que quizás en alguna ocasión hayamos puesto en práctica. Pero, ¿cuánto ha durado? Seguramente, tan solo un día o dos. Las prisas, el estrés y la conciencia de pensar siempre en el futuro nos impiden mirar a nuestro momento presente y ver lo que hemos conseguido hasta el momento. Nos impiden disfrutar de nuestros logros, obligándonos a mirar siempre más allá de nosotros.

Bien es cierto que el presente tan solo dura un instante. Un minuto que ya haya pasado se puede considerar pasado y el minuto al que nos dirigimos es nuestro futuro. El tiempo es efímero y cuesta saborearlo.

Lo curioso es que le damos más importancia a nuestro pasado y nuestro futuro que a nuestro propio presente. Ese que pasa tan rápido delante de nuestros ojos, tanto que ni nos damos cuenta de ello.
Estamos acostumbrados a mirar dónde vamos a pisar, en vez de fijarnos en nuestras propias pisadas.

Esto no quiere decir que no debamos pensar en nuestro pasado ni en nuestro futuro. El pasado nos ayuda a aprender y progresar; y el futuro nos ayuda a conseguir nuestras metas, a motivarnos y soñar con aquello que deseamos. Pero, ¿dónde queda el presente en todo esto?

Evadir el presente es algo que hacemos inconscientemente. Así nos han enseñado y por ello lo ignoramos sin darnos cuenta. Pero, ¿por qué lo hacemos? No vivir nuestro presente nos hace idealizar el futuro en el que siempre pensamos, ese futuro al que nos dirigimos, pero que vemos como algo muy lejano.

Pensamos en un futuro idealizado casi como un sueño que nunca será real.
Como ya mencionamos, el futuro es ese minuto, esa hora que está por llegar. Pensar en el futuro como algo lejano e idealizado es una vía de escape ante un presente con el que no nos sentimos conformes.

¿Por qué pensamos que lo que está por venir será siempre mejor? Porque todas las personas piensan así, pero ¿funciona? Cuídate de idealizar ese futuro en el que piensas, tal vez, cuando llegue te sorprenda la decepción. ¿Esto era todo? Pensarás. Tu futuro será un sueño decepcionante que no te satisfará.

Porque tras llegar a esa meta, seguirás pensando en el día de mañana y así sucesivamente. Siempre intentando ver más lejos cuando deberías ver los pasos que estás dando, cómo verdaderamente estás caminando.

¿Qué consejos deberías tener en cuenta para centrarte en el hoy y no en el mañana?
Si deseas hacer algo, hazlo ya. Tanto si es un viaje, cambiar de trabajo, darle un giro a tu vida. No pienses que el día de mañana será mejor que ahora. Si estás seguro de algo no lo pienses, ¡solo hazlo!
No pienses en lo que pueda pasar, disfruta de lo que tienes ahora, lo que tenga que pasar, ¡pasará!
Sé realista en tu presente y no idealices un futuro imaginario. Si quieres un futuro que se cumpla, debes hacerlo presente ahora.
El momento apropiado siempre será ¡ahora!





Próximamente...

domingo, 12 de noviembre de 2017

WandeR RaW


El 'juego del muelle', 'bareback', 'chemsex', 'stealthing'...
Estas prácticas ponen en peligro la salud de quienes las realizan, sobre todo si no se utiliza preservativo. Cuando se usan de forma correcta y sistemáticamente, los preservativos son uno de los métodos de protección más eficaces contra las ITS, según la OMS
Hay prácticas comunes que ni siquiera se piensa en que pueden suponer también un riesgo para quienes las practican. Aumentan las infecciones se transmisión sexual, sobre todo entre los jóvenes. "La gente ha perdido el miedo a contraer sífilis o gonorrea, cree que son de otro siglo".

El clásico "sexo, drogas y Rock&Roll" ha eliminado este estilo de música de la ecuación y, ahora, se está practicando junto a otro clásico: el intercambio de jeringuillas, pero ligado al ámbito sexual. Y no es la única experiencia sexual que pone en peligro la salud de quienes las realizan: la 'ruleta sexual', el 'bareback' o el 'stealthing' forman parte de este tipo de experiencias arriesgadas.

El 'juego del muelle' o 'ruleta sexual'
A principios de año los medios de comunicación se hicieron eco de este juego, aunque no se ha demostrado que sea una moda preocupante entre los jóvenes. Varios jóvenes se sientan con los calzoncillos bajados, mientras diferentes chicas van 'saltando' de un chico a otro tras ser penetradas durante unos 30 segundos hasta que solo queda uno. El último en terminar, gana. Y no, el uso del condón no está incluido en las reglas. Las chicas tendrán suerte si no se quedan embarazadas, pero más aún si no tienen dolores por la penetración, vaginitis o se contagian de alguna ITS. 
'Bareback' y 'serosorting' 


El 'bareback' es mantener relaciones homosexuales sin condón, es decir, lo que de manera común se conoce como "a pelo". Esta práctica, normal entre las parejas estables, puede suponer un problema si se realiza con personas desconocidas. Dentro del 'bareback' también se puede experimentar el 'serosorting', en el que personas sin VIH buscan otras personas que tampoco sean seropositivos o al reves, personas con el virus que buscan otras que también lo padezcan para poder mantener relaciones sexuales sin protección. Por último, también está el 'Fuck of death', que son las relaciones sexuales en las que algunos hombres, conocidos como bug chasers, buscan ser infectados por personas infectadas con sida, los gift givers


'Chemsex'
Las 'chemsex' son fiestas en las que las drogas y el sexo (grupal) circulan de forma libre por la sala. La desinhibición llega a tal punto que algunos participantes llegan a realizar prácticas de 'slamming' o 'slamsex', es decir, comparten jeringuillas para drogarse. Esta práctica puede suponer no solo el contagio del virus del sida, sino también el de la hepatitis. 

'Stealthing' 
Es la práctica de quitarse el preservativo durante las relaciones sexuales sin que la pareja sexual lo sepa. Como en las otras prácticas de riesgo, el embarazo y las ITS pueden ser una de las consecuencias. Sin embargo, en este caso, la pareja sexual ni siquiera sabe que está en riesgo, por lo que podría suponer una sorpresa nada grata si termina padeciendo alguno de los efectos de mantener relaciones sin protección. 


Otras prácticas 
Estas no son las únicas experiencias que pueden llegar a ser peligrosas. Algunas son tan comunes que ni siquiera se piensa en que pueden suponer también un riesgo para quienes las practican. 'Booty call' o 'follamigos': Es una práctica muy común: llamar a un conocido para tener sexo. No hay más, es así de sencillo. Pero ante este tipo de relaciones esporádicas también se debe usar preservativo porque se desconocen qué infecciones puede tener la otra persona. 

El término inglés barebacking o bareback, generalmente traducido como sexo a pelo, se originó en la comunidad gay para describir actos sexuales sin preservativo, especialmente sexo anal. Sin embargo, el uso del término se ha expandido y ha terminado por abarcar cualquier tipo de acto sexual con penetración en la que no se use condón. Los practicantes del bareback sienten atracción y/o excitación en practicar sexo sin preservativo o condón.​ Esta práctica se encuentra en completa contraposición al sexo seguro, por lo que no es recomendada para quienes practican el sexo ocasional, debido al alto riesgo de contraer una de las infecciones de transmisión sexual existentes por contacto de fluidos con desconocidos.

El término proviene del mundo ecuestre, puesto que barebacking significa "montar en caballo sin silla" o simplemente "montar a pelo".




Las causas por las que una persona decide tener prácticas sexuales de riesgo son muchas, algunas de las razones que alientan dicho comportamiento son el poder del placer sexual, la rápida expansión de la escena gay, la continua denigración de la homosexualidad en la sociedad y el aislamiento emocional que conlleva, las normas culturales individualistas que rechazan las nociones de responsabilidad y el sesgo optimista de decirse a sí mismo que los riesgos son menores de lo que son.

Factores como la “fatiga de la prevención”, la disminución de la percepción de la gravedad y la susceptibilidad a una infección de VIH y el conocimiento de la existencia de medicamentos antirretrovirales más eficientes ha provocado que algunas personas no consideren al VIH como una situación de salud crónica.

La propuesta científica para prevenir nuevas infecciones en este sector de la población radica en el tratamiento profiláctico pre exposición (PrEP), es decir, la toma de medicamentos antirretrovirales antes de un encuentro sexual de riesgo a fin de evitar una infección de VIH.

El sexo sin condón se ve a menudo como un privilegio de los emparejados en esta era del VIH, ya que el derecho al bareback parece sólo acompañarse de la monogamia.












PROXIMAMENTE...

lunes, 11 de septiembre de 2017

Millennials

La generación Y, también conocida como generación "Millennial" es la cohorte demográfica que sigue a la generación X. No hay precisión o consenso respecto de las fechas de inicio y fin de esta generación. 

Son una generación de personas que nacieron en la prosperidad, con un entorno político, económico y social infinitamente mejor que el de sus padres, pero que cuando llegaron a la mayoría de edad se dieron de bruces con una durísima crisis que truncó las expectativas de muchos de ellos.



La generación del milenio vive con la etiqueta de formar un ejército de gente perezosa, narcisista y consentida; sin embargo, los jóvenes de entre 18 y 34 años son también críticos, exigentes, reformistas, poco materialistas, comprometidos, digitales y participativos. 


A la generación del milenio también se le conoce por su carácter "boomerang", ya que son los que han tenido que volver a casa de sus padres y están retrasando la formación de un hogar por la situación económica actual: la dificultad para encontrar un empleo y para acceder a una vivienda. 



La generación del Baby Boom, la generación X, la generación silenciosa… todas han tenido su momento, pero ahora es el de la generación del milenio, es decir la generación de todos los jóvenes que en el año 2000 han llegado a la vida adulta. 

Durante el boom económico y la burbuja inmobiliaria, cientos de miles de jóvenes abandonaron los estudios para trabajar en la construcción. 
Un sector que no exigía mucha formación y ofrecía unos sueldos atractivos para chicos de menos de veinte años. Una propuesta difícil de rechazar. 

Con el pinchazo de la burbuja, decenas de miles de jóvenes, y no tan jóvenes, fueron engrosando la lista de parados cada mes. Y, lo que es peor, además de quedarse sin trabajo, no tenían formación alguna que les ofreciera una esperanza de reciclarse. 
Ese colectivo, que está ahora en torno a por encima de los treinta años, es uno de los más desesperados y con mayor desafección hacia la sociedad. 

No creen en las instituciones, ni en los partidos políticos, ni en las empresas... ni ven la luz al final del túnel. Son los indignados que reniegan del sistema político, económico y social y valoran muy negativamente el funcionamiento de la democracia. 
Tienden a confiar menos en las personas que las generaciones anteriores: más de la mitad se declaran independientes y ya forman el grupo con mayor descontento político y religioso de los últimos 25 años. 

Las dificultades para encontrar un empleo y para poder independizarse han fomentado este carácter de incredulidad. Sin embargo, es inútil fingir que las generaciones son algo más que un conjunto de experiencias sociales, políticas y culturales vividas en común, o una suerte de archivo sentimental compartido que afecta y une a humanos de una edad determinada.
 Casi nadie lo tiene fácil en la vida. Cada generación ha tenido sus retos y sus obstáculos, y los 'millennials' están peleando por superar los suyos. No parece mucho pedir que, al menos, no se les insulte mientras lo intentan.


Porque estando todos los jóvenes tan hartos como están de que les digan que lo que más les preocupa en la vida son los 'likes' en las redes sociales, vamos a terminar esto dejando unas cuantas cosas claras:


Los 'millennials' han entrado en la edad adulta heredando un mundo roto por la mayor crisis de las últimas décadas, que ha destrozado el mercado financiero y el inmobiliario. Una crisis que no han causado ellos, sino la generación de sus padres. 


Los 'millennials' tienen que conseguir ingresos para subsistir de forma independiente en un mercado laboral donde reina la precariedad, navegando entre contratos fraudulentos, bajas de sustitución, falsos autónomos, horas extra no pagadas y abusos de todo tipo. "Bueno, aquí firmas que trabajas cuatro horas al día, pero necesitamos que trabajes 10. Si no te interesa, tú mismo, tengo a 20 como tú en la puerta". Los mismos que te dicen que nada es gratis en la vida son los que quieren pagarte en 'experiencia'.

Los 'millennials' son los que aguantan que les digan que quieren vivir del aire, que tienen "todos los derechos y ninguna obligación" mientras se tienen que mudar al extranjero y perder el contacto con sus familias y sus amigos en busca de algo parecido a unas condiciones de trabajo como las que tuvieron sus padres.

Los 'millennials' son los que sufren burlas por quedarse hasta los 28 en casa de sus padres mientras viven en un país donde los precios suben, los salarios bajan, los alquileres están por las nubes y los bancos exigen de entrada.


Los 'millennials' son los culpables del parón demográfico, y se les exige que tengan hijos y levanten un proyecto vital sin saber si el mes que viene seguirán teniendo sueldo. Mientras tanto, se dejan el dinero en un tercer máster que no servirá para entrar en un buen puesto porque los señores de los despachos confían más en las referencias personales y el enchufismo a la hora de contratar. "¿No te sale nada, hija? ¿Seguro que has buscado bien?", escuchan mientras tienen las pestañas quemadas de mirar Infojobs y la cabeza como un bombo después de tomarse el enésimo café con el amigo de un primo de tu padre que tiene un negocio y a lo mejor te puede meter sin cobrar al principio pero, bueno, ya eso es algo, ¿no, hija?


Dragon Ball' y 'Pokémon', dividen la propia generación "Millennial" en primera y segunda ola. Pero se podría argumentar que la primera enganchó a algunos espectadores ya post-adolescentes de la Generación X, mientras que la segunda es privativa de los Y. Lo mismo puede decirse de sagas literarias como 'Pesadillas' o series de animación como 'Bob Esponja', aunque quizá la más impactante (por contenido y por personajes) fuese 'South Park'. Citar episodios clásicos de 'Los Simpson' o 'Futurama' como si fuese el evangelio, obsesionarse con el primer Jim Carrey ('Ace Ventura', 'La Máscara', 'Batman Forever'...), saberse de memoria todos los concursantes de la edición inaugural de 'Operación Triunfo' o Gran Hermano, considerar 'Parque Jurásico' como la película de Spielberg más importante para la formación de uno también cuentan como ritos de paso generacionales.













PROXIMAMENTE...

viernes, 16 de junio de 2017

FFINAL FFANTASY II

BDSM es un término creado para abarcar un grupo de prácticas y fantasías eróticas. Se trata de una sigla formada con las iniciales de las siguientes palabras: Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo. 

Abarca, por tanto, a una serie de prácticas y aficiones sexuales relacionadas entre sí y vinculadas a lo que se denomina sexualidades no convencionales o alternativas.
Las relaciones BDSM deben seguir un modo seguro, sensato y consensuado respecto a sus prácticas.

Palabra de seguridad
La palabra-código, también así llamada, es usada por la parte sumisa para indicar de forma rápida que el grado, las circunstancias o la actividad que se está desarrollando no es de su gusto y que desea parar. La ética del BDSM prefija que en todo momento la parte dominante respetará dicha manifestación e interrumpirá la actividad.


Roles
En el BDSM se identifican dos roles: dominante (también usado el término top, o activo ) y sumiso (también bottom o pasivo). El dominante es el que disfruta de estas prácticas manteniendo la iniciativa y el control de la acción, mientras que la parte sumisa obtiene placer al entregarse en manos del dominante, para que sea éste quien le dirija. Además, algunas personas gustan de ejercer ambos roles, dependiendo del momento o de la persona con la que actúe. En ese caso se habla de un activista switch, término inglés con el que se designa aquello capaz de conmutar o invertir una acción o un fenómeno.
Existen categorías también dentro de los distintos roles:


Tutor
 es aquella persona experimentada ya en el BDSM que inicia a otra. Puede ejercerse en cualquier rol, es decir, una persona sumisa puede ser la tutora de un Dominante. Sin embargo, lo más habitual es que un Dominante ejerza como Tutor de otro Dominante o de un sumiso.

Maestro/Master
 Se considera Maestro a aquel Dominante que ejerce su rol de manera impecable a ojos del sumiso, que es quien le da este título si así lo considera.

Amo
 Dominante poseedor de uno o varios sumisos.

Esclavo 
Sumiso que entrega los límites a su Amo/a.


Consenso y Metaconsenso
El consenso que se establece en todas las relaciones BDSM es precisamente lo que le dota de un contenido específico, distanciándolo de cualquier situación de violencia no-pactada.


El metaconsenso es una forma evolucionada de consenso, propia de algunas relaciones BDSM muy avanzadas en el mutuo conocimiento y donde se producen situaciones de profunda confianza entre la parte sumisa y su dominante, además de suponer una amplia experiencia por parte de esta última.

En dichas relaciones, la parte sumisa manifiesta explícitamente que no desea asumir la responsabilidad de interrumpir la sesión en el caso de sentir que ésta supera sus límites o su capacidad, sino que desea que sea la parte dominante quien tome esa responsabilidad y decida en todo momento al respecto. Esto implica, por ejemplo, que la parte sumisa asume de forma responsable, consensuada y sensata su deseo de que, en caso de rogar dar por finalizada una actividad concreta (o la sesión en su conjunto), sea la dominante quien decida aceptar o no esa petición.

Bondage
El bondage es la práctica de encordamientos o ataduras sobre el cuerpo humano, con fines estéticos o sexuales. Es un anglicismo (de to bind) que asume a su vez la tradición del shibari, palabra japonesa para el arte del encordamiento. Puede conllevar la inmovilización de la persona pasiva, o no. Asimismo, puede incluir o no la sujeción de ésta a un elemento fijo, la suspensión parcial o total, etc. Las cuerdas suelen ser de algodón o fibras artificiales, pero también pueden ser de yute, paja de arroz, esparto, mezcla, etc. También se entiende de forma extensiva como bondage las inmovilizaciones con esposas, pañuelos, cadenas, etc.

Disciplina
Disciplina es un término genérico que describe las actividades de quienes gustan, por activa o por pasiva, de la flagelación erótica, también llamada la práctica de los azotes eróticos. Consiste en el uso de la mano para azotar principalmente las nalgas de la persona pasiva (recibiendo en este caso el nombre específico de spanking) o bien usando algún instrumento, en cuyo caso se extiende la zona azotada a piernas, senos, tórax, etc., y se habla de flagelación. 
Los instrumentos de azote clásicos en este último tipo de práctica son los floggers o gatos de cola, la paleta, la canne o vara fina y flexible de fresno o similar, la fusta y el látigo, entre otros. Y también un sinfín de instrumentos diseñados en principio con otro propósito, como cepillos para el pelo, zapatillas, etc.

Sadomasoquismo
El sadomasoquismo es un término genérico que define relaciones en las cuales el binomio dolor-placer tiene una gran importancia como medio de materializar relaciones de intercambio de poder. Se denomina sadismo, por otra parte, a la práctica activa que realizan las personas que sienten un placer sexual al castigar a otra. 
Masoquismo sería la práctica pasiva, la de aquellas personas que experimentan un placer sexual al sufrir determinada intensidad de dolor. 

Fetichismo
El fetichismo es el uso de símbolos o fetiches a los que se les asocia, por parte de quien lo practica, un valor especial, más allá de su uso cotidiano o de su valor intrínseco. En el marco del BDSM, los fetichismos que se relacionan son aquellos de contenido sexual, y los más comunes son los relacionados con los pies, las medias, las botas, los zapatos de tacón alto de aguja, la ropa interior, los uniformes, el vello corporal -o la ausencia del mismo-, etc. Existen por tanto dos tipos de fetichismo en el BDSM: el de la persona que gusta despertar motivaciones sexuales, y el de las personas que se sienten atraídas por la exhibición del correspondiente fetiche.


Tipos de relaciones

BDSM y sexo
La importancia del sexo (entendido como sexo directo) en las prácticas BDSM es variada. Coexisten en la comunidad dos tipos de sensibilidades hacia la cuestión. Por un lado aquellos que opinan que el BDSM es algo que trasciende lo directamente sexual y no precisa de su concurso, y por otro quienes lo consideran una parte no ya importante, sino insustituible de la vivencia BDSM

Polyarmonía
Polyarmonía (o poliarmonía) es un concepto derivado y relacionado con el poliamor, que se define como un estado donde coexisten más de una relación íntima y simultánea, con el pleno consentimiento y conocimiento de todas las partes involucradas, enfatizando las esencias de honestidad y compromiso. Pero a diferencia de esta última, la polyarmonía pone el énfasis en el mantenimiento armónico de una relación constituida por una persona dominante, y dos o más que desarrollan el rol sumiso.

24/7
Algunas parejas dentro de la comunidad BDSM enmarcan su relación basándose en las estructuras de poder configuradas en el llamado Intercambio Erótico de Poder. La forma más extrema de este tipo de relación sería la denominada 24/7, donde la pareja (generalmente en los roles Amo/a-sumiso/a) extiende la escenificación de su vivencia hasta la totalidad del tiempo disponible, es decir, como si vivieran permanentemente (24 horas al día, siete días a la semana) en la situación escenificada. En estos casos se sigue hablando de roles, pero se evita cuidadosamente anteponer la palabra juego. Al mismo tiempo, se elaboran sofisticadas formas para compaginar la vida social, laboral o familiar de la pareja, con su propósito de permanecer en la relación 24/7.

Servicios profesionales
En el BDSM, por su fuerte implicación con el sexo, se encuentran también una serie de ofertas de servicios contra pago, por las que una mujer (generalmente) ofrece determinado tipo de servicios relacionados con las prácticas del BDSM, en el rol de Lady, Dómina o Dominatrix (en un 95 % de los casos) o en el de sumisa (muy infrecuentemente). Mucho menos frecuente es la oferta de servicios de varones tipo "dominante" o "sumiso", y casi siempre relacionados con la homosexualidad masculina.
En todos los casos anteriores se dan las premisas de la prostitución especializada: acuerdo previo sobre el precio y delimitación de los servicios que se ofrecen. No siempre se incluye el sexo penetrativo en ellos, incluso esto es poco frecuente en el tipo más conocido (el de las dominatrix), en el que -caso de solicitarlo el cliente- a veces se encomienda dicho servicio, sustitutoriamente, a otra profesional que actúa como doncella o sumisa de la primera. Las actividades se suelen desarrollar en los llamados estudios, con mayor o menor acondicionamiento estético-fetichista. Los no-profesionales prefieren para esos lugares la denominación de mazmorra o sala de juego.














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