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martes, 11 de diciembre de 2018

Cuéntame Cómo Pasó

La "Ley de vagos y maleantes" fue una ley del Orden Penal español de 4 de agosto de 1933 aprobada por las Cortes de la II República referente al tratamiento de vagabundos, nómadas, proxenetas y otros comportamientos considerados antisociales y que posteriormente fue modificada por la dictadura franquista para reprimir también a los homosexuales. También conocida popularmente como "La Gandula", la ley fue aprobada por consenso de todos los grupos políticos de la Segunda República para el control de mendigos, rufianes sin oficio conocido y proxenetas.

Por ser una ley que no sancionaba delitos sino que intentaba evitar la comisión futura de los mismos no incluía penas, sino medidas de alejamiento, control y retención de los individuos supuestamente peligrosos hasta que se determinara que se había acabado su peligrosidad. 

Su desarrollo reglamentario desvirtuó completamente la ley llegando a crear campos de internamiento, denominados como Reformatorios de Vagos y Maleantes, y permitiendo que fuese utilizada arbitrariamente para la represión de las personas sin recursos.

La categorización de las conductas antisociales a perseguir incluidas en el artículo 2 de la ley eran diez:
- Los vagos habituales.
- Los rufianes y proxenetas.
- Los que no justifiquen cuando legítimamente fueren requeridos para ello por las autoridades y sus agentes, la posesión o procedencia de dinero o efectos que hallaren en su poder o que hubieren entregado a otros para su inversión o custodia.
- Los mendigos profesionales y los que vivan de la mendicidad ajena o exploten a menores de edad, a enfermos mentales o a lisiados.
- Los que exploten juegos prohibidos o cooperen con los explotadores a sabiendas de esta actividad ilícita, en cualquier forma.
- Los ebrios y toxicómanos habituales.
- Los que para su consumo inmediato suministren vinos o bebidas espirituosas a menores de catorce años en lugares y establecimientos públicos o en instituciones de educación e instrucción y los que de cualquier manera promuevan o favorezcan la embriaguez habitual.
- Los que ocultaren su verdadero nombre, disimularen su personalidad o falsearen su domicilio mediante requerimiento legítimo hecho por las autoridades o sus agentes, y los que usaren o tuvieren documentos de identidad falsos u ocultaren los propios.
- Los extranjeros que quebrantaren una orden de expulsión del territorio nacional.
- Los que observen conducta reveladora de inclinación al delito, manifestada por el trato asiduo con delincuentes y maleantes; por la frecuentación de los lugares donde éstos se reúnen habitualmente; por su concurrencia habitual a casas de juegos prohibidos, y por la comisión reiterada y frecuente de contravenciones penales.


Trámite parlamentario y aprobación
El proyecto de ley presentado a las Cortes pretendía acabar con el modelo existente de persecución de sujetos “de dudosa moral” que existía en España, de carácter administrativo, basado en las atribuciones que los estatutos provinciales otorgaban a los gobernadores civiles, los cuales tenían la capacidad de “reprimir los actos contrarios a la religión, a la moral o a la decencia pública, imponiendo multas o, en defecto de pago, ordenando el arresto supletorio del blasfemo, inmoral o indecente”. Este modelo administrativo era el origen del arresto sustitutorio de quince días por impago de multas que se hubiesen impuesto a aquellos que hubieran realizado “actos contrarios a la moral o a la decencia pública”, lo que dio lugar a la figura del “quincenero”, que era como se conocía popularmente al delincuente habitual que, ante la imposibilidad de pagar las multas que le eran impuestas, pasaba periodos de quince días en la cárcel hasta que volvía a ser puesto en libertad.

La redacción del primer proyecto que presentó el gobierno de Manuel Azaña, (gobierno sostenido por lo diputados de izquierdas y radicales), encontró bastantes reticencias, destacando la del grupo socialista, que de forma clarividente alertaba de la peligrosidad de una norma de este tipo en manos de las derechas en el caso de que éstas alcanzaran el poder. 

Como consecuencia de las discrepancias y la falta de mayoría para su aprobación, se encargó la redacción de un nuevo proyecto a Mariano Ruíz-Funes y al célebre penalista, y también miembro del partido socialista, Luis Jiménez de Asúa. Éste último había dedicado buena parte de su carrera académica a estudiar la criminalidad pre-delictual y el “estado peligroso”, entendiendo que en él se encontraba la clave para poner solución a problemas que, en el ámbito penal, se venían produciendo en materia de control de la actividad delictiva desde mucho tiempo atrás. De hecho, en 1922 Asúa había planteado su teoría de la “dualidad de códigos”, considerando necesaria la existencia de dos códigos penales de forma simultánea, uno preventivo y otro código sancionador (11 años después el catedrático de derecho penal tenía la posibilidad de aplicar en España su teoría jurídica).

Se presentó un nuevo proyecto de ley, y la ley fue aprobada en un parlamento mayoritariamente de izquierdas, que sin embargo, buscó el consenso de la oposición de derechas para su aprobación por unanimidad, con lo que ésta aprovechó para realizar cambios sustanciales en la misma, de tal modo que con el texto aprobado finalmente los padres de la norma quedaron descontentos tras el gran número de enmiendas que se introdujeron al proyecto, lo que llevaría a Asúa a decir que la mayoría de las modificaciones introducidas habían sido negativas y habían convertido la ley en “más dura, menos flexible, más casuística, incongruente y mucho menos elegante” que el proyecto inicial. A modo de resumen, podemos apuntar que se introdujo la distinción entre "peligrosidad sin delito" y "peligrosidad criminal", incluyendo dentro del primer grupo a “vagos habituales”, “rufianes y proxenetas”, “mendigos profesionales”, explotadores de “juegos prohibidos”, “ebrios y toxicómanos habituales” y a “los que observen conducta reveladora de inclinación al delito manifestada por el trato asiduo con delincuentes y maleantes por la comisión reiterada de contravenciones penales”.
A éstos, con excepción de los adictos, que eran recluidos en “Casas de templanza”, se les imponían medidas de seguridad, que podrían ir desde el internado en un “Establecimiento de trabajo” hasta la prohibición de residir en un lugar determinado, además de otras medidas como la “sumisión a una vigilancia de Delegados”. Una de las modificaciones mas atentatorias contra los Principios Generales del Derecho y contra el espíritu del Proyecto de Ley fue que se estableció un procedimiento marcado por el carácter inquisitivo, pues se establecía la coincidencia del juez encargado de la instrucción y la resolución de la causa, procedimiento éste propio de los modelos procesales de las derechas.

La aplicación de la ley
Tal y como diputados socialistas y los juristas progresistas habían vaticinado, las derechas, una vez que alcanzaron el poder en en las elecciones de 1933, hicieron un uso abusivo de la ley, entendiendo ésta como un complemento de la Ley de Orden Público. En este sentido destacan las palabras de Alcalá-Zamora Castillo, el catedrático de derecho procesal e hijo del que fuese presidente de la II República, quien desde una posición ideológica alejada de la izquierda, explicó que gran parte de los problemas surgidos de la Ley de Vagos y Maleantes no provinieron de la ley en sí, sino del “barrenamiento que durante el bienio de 1933 – 1935 se hizo de su espíritu y de su letra”, ese periodo en el que gobernaron las derechas, es conocido como el bienio negro por su actividad de desnaturalización de la República y su Constitución desde el poder.

El uso abusivo de la ley por parte de las derechas se vio ampliado por la publicación en 1935 del Reglamento sobre Vagos y Maleantes (como dijo el Conde de Romanones: "Ustedes hagan la ley, que yo haré el reglamento"). Ese reglamento, contradiciendo todo principio jurídico, alteró el contenido de la ley mediante la adición de nuevas categorías del estado peligroso y la inclusión de una cláusula final que posibilitaba la interpretación analógica, lo que sin duda era la pieza clave que daba lugar a las actuaciones arbitrarias del gobierno. En este contexto abundó el castigo automático de los delitos contra la propiedad, las declaraciones de peligrosidad sin análisis psicológico, la ausencia de individualización de la pena, la evitación anticipada de formas de reincidencia y otra serie de actos que iban en contra de la esencia misma de la ley. 

Esta desnaturalización de la norma, unida a la falta de medios materiales que desde un primer momento impidió la correcta aplicación de la misma, se tradujo, no solo en la oposición a la norma por parte de uno de sus creadores, 
Luis Jiménez de Asúa, sino en el rechazo de las izquierdas, que en varios mítines del Frente Popular propugnarían la derogación de la ley. Tras la victoria electoral del Frente Popular, el corto periodo transcurrido entre las elecciones y el estallido de la guerra civil hizo imposible una reforma o incluso una derogación de la ley, de este modo, las izquierdas del primer bienio republicano habían establecido, sin saberlo y sin pretenderlo, las bases para la represión durante el franquismo.

Tras la aprobación del reglamento de la ley por el gobierno sostenido por radicales y las derechas de Alejandro Lerroux, la ley podía ser utilizada arbitrariamente para la represión de las personas sin recursos. La ley podía ser usada para sancionar comportamientos que, sin ser delictivos, eran inconvenientes o mal vistos por la sociedad. 
La Gandula fue usada a discreción contra individuos que no tenían recursos y que resultaban molestos en ciertas poblaciones, ya que una de las medidas que se incluían era la expulsión de un determinado lugar o la obligación a residir donde el juez decidiese. 
La Ley de Vagos y Maleantes se convirtió de facto en una ley contra los más desfavorecidos y para su aplicación se llegaron a crear juzgados especiales por la ingente cantidad de procedimientos que se encausaban.

Campos de concentración
La ley incluía en su articulado una mención especial para el tratamiento que se debe dar a todos los condenados por los juzgados creados para este cometido. En el capítulo II en la parte relativa a las medidas de seguridad incluye el internamiento en campos de trabajo y de concentración. Para poder dar salida a la inmensidad de expedientes condenatorios -2.400 en solo un mes- que propició esta ley, el gobierno de Lerroux planificó la construcción de tres campos de concentración en España y uno en la isla de Annobón en la colonia de Guinea Ecuatorial.

En la península los campos estarían situados en Burgos, anexo a la prisión, otro en el Puerto de Santa María, en Cádiz, y otro en Alcalá de Henares. Fue este último el primero en abrir en agosto de 1934. La apertura de este complejo de trabajos forzados fue noticia en toda la prensa de la época.

Los presos en los campos de concentración estaban obligados a realizar trabajos forzosos, en su mayoría en colonias agrícolas. La mayoría de los reclusos eran ladrones de poca monta y presos que fueron juzgados en virtud del capítulo uno de la ley, los vagos habituales, o lo que es lo mismo, los desempleados. Paradójicamente los que casi nunca llegaban a entrar en el campo de concentración debido a su alto poder adquisitivo, porque les prestaba la ventaja de una buena defensa jurídica, eran los denominados “jugadores de ventaja y rufianes”, los comerciantes de mujeres o proxenetas.

Como decía uno de los reportajes, «Hay un individuo, tratante de blancas, que al ser detenido en Madrid explotaba a cuatro mujeres, tenía alquiladas dos casas, poseía automóvil, guardaba en una cuenta corriente cerca de diez mil duros y tenía un maravilloso guardarropa con dieciocho o veinte trajes de corte y calidad impecables.»
La ley fue modificada por el régimen franquista para incluir la represión de los homosexuales el 15 de julio de 1954.
A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos o lisiados, se les aplicarán para que las cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes:

a) Internado en un establecimiento de trabajo o colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberán ser internados en instituciones especiales y, en todo caso, con absoluta separación de los demás.
b) Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio.
c)Sumisión a la vigilancia de los delegados

En 1970 fue sustituida y derogada por la ley sobre peligrosidad y rehabilitación social,8​ de términos muy parecidos, pero que incluía penas de hasta cinco años de internamiento en cárceles o manicomios para los homosexuales y demás individuos considerados peligrosos sociales para que se «rehabilitaran».A pesar de que durante el periodo democrático esta ley no fue aplicada continuó vigente hasta su derogación en el año 1995.

martes, 11 de septiembre de 2018

Verdes Anos

Antiguamente -especialmente durante la Edad Media- la tortura estaba a la orden del día, llevándose a cabo prácticas completamente inhumanas. 
La “justicia”, por llamarla de alguna manera, se servía de ciertos utensilios y mecanismos de tortura, ya fuera para que los criminales confesasen, o porque habían sido sentenciados a pena de muerte.

Sin embargo, estos instrumentos y técnicas no fueron usados únicamente por los órganos judiciales, sino también por grupos políticos, religiosos o militares.

Uno de ellos fue la Inquisición, término que hace referencia al conjunto de instituciones dedicadas a la supresión de la herejía, muchas veces castigada con pena de muerte. Fue fundada en el año 1184 en la zona de Languedoc -sur de Francia- aunque pronto se extendería por toda Europa y, con ella, todas sus prácticas aberrantes.

El aplastacabezas
Muy usado durante la Edad Media, estaba destinado a destrozar, literalmente la cabeza de la víctima. La barbilla se colocaba en la barra inferior y el casco era empujado hacia abajo por el tornillo. 

De este modo, primero se rompían los alvéolos dentarios, seguido de las mandíbulas y, por último, el cerebro terminaba saliendo por la cavidad de los ojos y entre los fragmentos del cráneo.

La cuna de Judas
Método de tortura usado en confesiones. Se elevaba al reo sobre una pirámide de madera con punta de acero. La víctima era soltada de golpe sobre la pirámide, provocando graves heridas en la zona genital y anal.

Las uñas de gato
La víctima era colgada desnuda por los brazos y, con un instrumento dotado de garfios afilados, era “rascado”, desgarrándole la piel y arrancándole la carne a tiras. 
A menudo, los garfios penetraban tanto que dejaban el hueso al descubierto. 
El torturado solía morir desangrado, después de haber perdido el conocimiento por el dolor.
El potro

Uno de los instrumentos de tortura más conocidos...
 Tumbaban a la víctima con las extremidades bien atadas. 
Después, se accionaba un mecanismo de cuerdas y rodillos que hacía que el cuerpo se estirase en direcciones opuestas, provocando que los hombros y caderas se desencajasen.


La rueda

Se amarraba al sentenciado a la rueda y los verdugos le asestaban golpes con unos mazos enormes...
rompiéndole las articulaciones y cuidando de no asestarles ningún golpe fatal.
Después eran abandonados vivos sobre la rueda para que los cuervos y otras aves carroñeras terminasen el trabajo.

El destrozador de rodillas
El objetivo de este instrumento era inutilizar las rodillas de la víctima. 
Tenía dos lados llenos de púas, cuya cantidad dependía del tipo de delito cometido. 
Al colocar el artilugio en las rodillas, se giraban los tornillos para la que las púas rompiesen primero la piel, y después los huesos.

El burro español
Se colocaba al reo, desnudo, sobre una cuña de metal muy afilada. 
Sin necesidad de un torturador, la víctima moría desangrada a causa de las heridas provocadas por la cúspide del potro y las pesas que llevaban colgadas de los pies. 
Según la cantidad de peso, se alargaba más o menos la vida del torturado.

El cinturón de San Erasmo
Collar, cinturón o brazalete con pinchos en la parte interior que se le colocaba a la víctima. 
Al estar muy ajustado el collar, cada pequeño movimiento, incluida la respiración, le provocaba heridas que terminaban por infectarse y a gangrenarse. 
En España fue un método de ejecución militar hasta el siglo XVIII.

Toro de Falaris
Se atribuye la quema de seres humanos dentro de la efigie de un toro a Falaris, tirano de Agrakas (la actual Agriento, en Sicilia), que murió en el año 554 a.C.
Se metía al individuo en su interior y después se encendía un fuego bajo la barriga del toro. Los gritos de la víctima salían por la boca del toro y parecía que mugía.

Las tijeras de cocodrilo
Reservado generalmente a todos aquellos que intentaban matar, sin éxito, al rey. Las tijeras tenían dos cuchillas semicilíndricas que cuando se cerraban formaban un tubo largo y estrecho. El interior estaba lleno de púas y dientes afilados. Estas se calentaban al rojo vivo para ponerlas en los genitales.

La doncella de hierro
Este gabinete de hierro fue pensado para encerrar a la víctima dentro de él. 
La puerta se abría y cerraba a voluntad del verdugo. 
Esta estaba plagada de hierros punzantes que herían a la víctima hasta causarle la muerte.

Garrote vil
Se sentaba a la víctima y se le fijaba la cabeza a un poste de madera, del que salía, girando un tornillo, un punzón de hierro que penetraba y rompía las vértebras cervicales de la víctima, empujando todo el cuello hacia adelante, aplastando la tráquea contra el collar fijo. La víctima moría por asfixia o por la lenta destrucción de la médula espinal. Este método fue utilizado hasta principios del siglo XX en Cataluña y en algunos países latinoamericanos.

La cigüeña
Este instrumento de hierro sujetaba al condenado por el cuello, las manos y los tobillos,
 sometiéndolo a una posición incomodísima que le provocaba calambres en los músculos rectales y abdominales; 
y a las pocas horas en todo el cuerpo.

El péndulo
Las muñecas de la víctima eran atadas por detrás de la espalda, se añadía una cuerda a esta ligadura y se izaba al acusado con un peso en las piernas. 

Acto seguido, los húmeros se desarticulaban y, poco a poco, el resto de vértebras y huesos.

La pera
Este instrumento era colocado en la boca, el ano o la vagina de la víctima. 

Después, por medio de un tornillo, el verdugo abría la pera hasta su máxima apertura, ocasionando que la cavidad quedase completamente destrozada. 

La pera oral estaba destinada a los predicadores heréticos, la vaginal a las mujeres que cometían adulterio y la rectal a los homosexuales.


El taburete sumergible
Muy usado en mujeres acusadas de brujería. Se inmovilizaba a la persona en la silla y posteriormente era sumergida en el agua. 

El proceso se repetía varias veces hasta que la víctima muriese ahogada o confesase.



El agua y el lino
Se ataba a la persona con alambre de espino y se le tapaba la boca con trapos para evitar que vomitase. Por medio de unos tubos, se le introducía agua por las fosas nasales hasta el estómago, llenándoselo completamente de agua. El forcejeo causado por el dolor al sentir el estómago a punto de explotar, hacía que el alambre se clavase en muñecas y tobillos.

Aplastapulgares
Se trata de una de las torturas más antiguas y simples, pero terriblemente efectiva. 
Los pulgares de las víctimas se colocaban en el instrumento, con intención de aplastarlos, lenta y progresivamente, por medio de un par de tornillos. 
El dolor podía extenderse durante días, sin provocar la muerte del torturado.


El desgarrador de senos
Las cuatro puntas de hierro desgarraban los senos de las mujeres condenadas por herejía, blasfemia, adulterio, aborto provocado, entre otros delitos, hasta convertirlos en masas completamente amorfas.


Cabeza de asno o máscara
La Iglesia castigaba las infracciones menores mediante este método. 
Muchas de estas máscaras incorporaban piezas bucales de hierro que mutilaban la lengua con púas afiladas y hojas cortantes. 

Estas víctimas solían ser expuestas en las plazas públicas, donde solían ser maltratadas por la multitud.


La sierra
El reo era puesto en posición invertida, evitando así la muerte por desangramiento y que la víctima no perdiese el conocimiento. 

De hecho, no se perdía hasta que la sierra no llegaba al ombligo o al pecho.
 Esta técnica fue muy usada por la Inquisición, sobre todo, para ajusticiar a los homosexuales. 












Próximamente...

sábado, 11 de agosto de 2018

FFINAL FFANTASY III


Una parafilia (del griego παρά, pará: ‘al margen de’, y φιλία, filía: ‘amor’) es un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer se encuentra en objetos, situaciones, actividades o individuos atípicos. No existe un consenso para establecer un límite preciso entre el interés sexual inusual y la parafilia. 

Incluso existe debate sobre si alguna de las consideradas parafilias deberían figurar en los manuales de diagnóstico o no.

El número y taxonomía de las parafilias también es controvertido; algunas fuentes listan hasta 549 tipos de parafilias. El DSM-5 tiene especificados ocho desórdenes parafílicos. Se han propuesto varias subclasificaciones de las parafilias pero algunos argumentan que un enfoque psicológico completo podría reflejar mejor la evidencia.
En 1987 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría eliminó el término «perversión» del DSM y de la terminología psiquiátrica mundial. Desde esa fecha en adelante se denominan «parafilias».

Las consideraciones acerca del comportamiento considerado parafílico dependen de las convenciones sociales imperantes en un momento y lugar determinados.

 Ciertas prácticas sexuales, como el sexo oral o la masturbación, fueron consideradas parafilias hasta mediados del siglo XX, aunque hoy en día se consideran prácticas no parafílicas, siempre que la actividad del sujeto no se límite únicamente a ellas. Por ello resulta imposible elaborar un catálogo definitivo de las parafilias.



Parafilia versus erotismo

Cabe destacar que la práctica de algunas conductas sexuales inofensivas aunque poco comunes no implica una parafilia por si misma.1​ No se vive en una situación de parafilia si la práctica sexual poco habitual cumple estas tres condiciones:

Estas prácticas sexuales no son la única forma con la cual la persona alcanza goce sexual y puede obtener un orgasmo, sino que sean sólo una forma de sexo casual, voluntaria y no indispensable ni obsesiva para la práctica sexual. 

Por ejemplo, una pareja que practica el sadomasoquismo o la asfixiofilia con cierta regularidad, pero pueden sostener otro tipo de relaciones sexuales si así lo desean. En estos casos el fetiche se convierte únicamente en una práctica erótica que "condimenta" la relación, pero no en la relación en sí.

Si estas prácticas sexuales no causan daño físico, psicológico, económico, etc., a la persona que la practica o a las personas que están involucradas en la práctica. Se torna patológica cuando afecta nocivamente de forma objetiva la vida de la persona practicante, de quienes la rodean o de la sociedad en general. 


Cuando los involucrados son personas conscientes y voluntarias que participan del acto de forma consensuada. Esto, naturalmente, es imposible en algunas parafilias claramente transgresoras donde el objeto de placer del paráfilo no está en condiciones nunca de dar su aprobación y la relación sexual siempre puede causar daño como en la pedofilia, el frotismo y la somnofilia.


En síntesis no toda práctica erótica poco tradicional es una parafilia. Se torna como tal cuando deja de ser saludable y controlable por el individuo y cuando es evidentemente destructiva y enfermiza. Aquel que "guste de esposar a su pareja a la cama de vez en cuando" no es parafílico como si lo sería aquel "incapaz de tener relaciones si la persona no está esposada a la cama".


Origen de las parafilias



Se han postulado diferentes teorías respecto a las posibles causas de la parafilia, especialmente porque se han registrado todo tipo de parafilias, algunas hasta por objetos y circunstancias claramente no sexuales.

La atracción sexual siempre se desarrolla con base a diferentes estímulos individuales del medio.


 En este sentido todo ser humano tiene "parafilias" o "fetiches" normales y saludables como sería un hombre heterosexual que siente preferencia hacia las mujeres rubias sobre las pelirrojas o hacia las gordas sobre las delgadas, y viceversa. 


Estos patrones sexuales pueden incluir no sólo aspectos físicos sino objetos —ropa, lencería, uniformes, etc.

La tenencia de un objeto transicional es normal y sana en casi todos los seres humanos durante su niñez, pero en algunos casos se torna sexual. En todo caso la teoría del psicoanálisis considera que cualquier trauma infantil puede producir un impacto en el inconsciente que posteriormente se traduciría en una práctica neurótica o perversa; es la proyección de la libido.
 Las parafilias y fetichismos son producto del condicionamiento clásico, cuando una persona está expuesta a una práctica sexual específica asociándola a un objeto, sujeto o circunstancia de forma tal que la gratificación sexual se asocia a este condicionamiento.

Parafilias
NombreGrupoDescripción
AbasiofiliaPreferencia por personasExcitación sexual por personas discapacitadas.
AcrofiliaPreferencia por personasExcitación por parejas sexuales muy altas.
AcrotomofiliaPreferencia por personasExcitación por parejas sexuales con miembros amputados.
AgrexofiliaExhibicionismoExcitación producida por el hecho de que la actividad sexual sea oída por otras personas.
AlgofiliaMasoquismoExcitación producida por el dolor. Se diferencia del masoquismo por la ausencia del componente erótico.
AgorafiliaExhibicionismoAtracción por la actividad sexual en lugares públicos.
AilurofiliaPreferencia por animalesAtracción por los gatos.
AloerastiaVoyeurismoExcitación de la pareja mediante la desnudez de un tercero.
AlopeliaVoyeurismoExcitación al ver a otros teniendo una relación sexual.
AlorgasmiaFantasíasExcitación proveniente de fantasear durante el acto sexual con otra persona que no sea la pareja.
AltocalcifiliaFetichismoAtracción por los zapatos de tacón alto.
AmokoscisiaSadismoExcitación por el deseo de castigar a la pareja sexual.
AmomaxiaExhibicionismoExcitación sólo al realizar una relación sexual dentro de un automóvil estacionado.
AndroginofiliaPreferencia por personasAtracción sexual por personas andróginas.
AndroidismoFetichismoAtracción por muñecos o robots con aspecto humano.
AndromimetofiliaPreferencia por personasAtracción sólo por las mujeres vestidas de hombres. Una mujer representa y se comporta sexualmente como hombre y el hombre adopta el rol de la mujer. En la penetración anal, el sujeto pasivo será el hombre y el activo, la mujer (andromimetofilia y ginemimetofilia)
AnisonogamiaPreferencia por personasAtracción por una pareja sexual mucho más joven o mucho mayor.
AnortografofiliaExcitaciones lingüísticasExcitación por las faltas de ortografía.
AstenolagniaSadismoAtracción por la humildad, la humillación o la debilidad sexual ajena.
Asfixiofilia (estrangulación erótica)SadismoAtracción por estrangular, asfixiar o ahogar a la pareja durante el acto sexual, con su consentimiento y sin llegar a matarla.
AudiolagniaExcitaciones lingüísticasEl estímulo principal proviene de la audición.
AutagonistofiliaExhibicionismoAtracción por ser visto por otras personas durante el acto sexual.
AutoginefiliaTransexualismoExcitación de los hombres con el pensamiento o la imagen de sí mismos siendo mujeres.6
AutonepiofiliaFetichismoAtracción por usar pañales.
AutocoitusMasturbaciónAquellos hombres que encuentran placer insertando su pene en su propio ano.
BasorexiaExcitacionesExcitación sólo producida por los besos.
BelonefiliaSadismoExcitación producida por el uso de agujas.
BlastolagniaPreferencia por personasAtracción por mujeres muy jóvenes.
BukkakePrácticas sexualesExcitación sexual sólo al recibir eyaculaciones encima, generalmente en la cara.
Candalagnia o candaulismoVoyeurismoExcitación sexual al ver a la pareja copulando con otra persona.
CapnolagniaFetichismoExcitación por la gente fumadora.
CatafiliaSadismoLa excitación sexual se produce sólo cuando el hombre se somete a su pareja.
ClastomaníaExcitación al romperle a la pareja la ropa que lleve puesta.
CleptofiliaExcitación al robar objetos
ClismafiliaPrácticas sexualesPlacer sexual obtenido al inyectar líquido en la cavidad anal; esta práctica incluye el uso de enemas.
CoprofíliaExcitación sexual producida por heces.
CratolagniaExcitación provocada por la fuerza de la pareja.
CrurofiliaPartes del cuerpoAtracción sexual por las piernas.
DacrifiliaExcitaciónExcitación por las lágrimas o el llanto.
DoggingExhibicionismoExcitación sexual al ser observado practicando sexo en un lugar público, o bien mirar a otros mientras lo hacen. Suele hacerse en coches y aparcamientos.
EfebofiliaPreferencia por personasAtracción hacia adolescentes o personas que pasan por la pubertad.
Electrofilia (electrocutofilia)SadismoLa excitación sólo se produce al usar choques eléctricos.
EstenolagniaPreferencia por personasAtracion por mujeres musculosas.
FetichismoFetichismoIntensas fantasías y deseos a partir del uso de objetos o partes del cuerpo que son el centro de su atención.
FistingPrácticas sexualesPráctica sexual consistente en la introducción parcial o total de la mano en el ano o la vagina de la pareja.
FormicofiliaBestialismoExcitación sexual al reptar hormigas (también otros insectos —caracoles, gusanos— o animales pequeños) sobre los genitales.7
FratrilagniaPreferencia por personasAtracción por las relaciones sexuales incestuosas (fratri: ‘hermano’).
Frotismo (froteurismo)FetichismoExcitación sexual sólo al refregar los genitales contra personas desconocidas.
FúrtlingFetichismoExcitación al introducir el pene a través de un agujero cortado en la zona genital de una foto o dibujo. Existe también, en su versión femenina, lo que se conoce como fúrtling regresivo o inverso y consiste en incorporar un pene artificial a la foto o dibujo para que pueda ser introducida.
GerontofiliaPreferencia por personasAtracción sexual hacia personas de la tercera edad.
Gimnofilia o nudomaníaExcitaciones visualesExcitación por la desnudez.
GraofiliaPreferencia por personasAtracción sexual de una persona joven por mujeres maduras.
Grafolagniaiconolagnia o pictofiliaExcitaciones visualesExcitación sólo ante fotos o cuadros eróticos.
HematofiliaMasoquismoExcitación sexual proveniente de la extracción de sangre.
HifefiliaFetichismoExcitación por la posesión de algún objeto ajeno, ropa, cabellos, piel, etc.
HipnofiliaVoyeurismoExcitación al contemplar personas dormidas.
HipoxifíliaPreferenciasConsiste en impedir la respiración de la pareja o la propia, ya sea mediante la obstrucción de las vías respiratorias cubriendo la cabeza con elementos plásticos o de látex o recurriendo a la semiestrangulación.
HirsutofiliaPartes del cuerpoAtracción por el vello.
IpsofiliaPreferencia por personasExcitación sólo por uno mismo. No es lo mismo que masturbación, donde el objeto sexual puede ser una persona presente, una fotografía o una fantasía.
LactafiliaPartes del cuerpoExcitación por los pechos en periodo de amamantamiento.8
LigofiliaPreferenciasAtracción por lugares oscuros o lúgubres.
MacrofiliaPreferenciasPlacer con hombres o mujeres grandes.
MicrofiliaPreferenciasPlacer con hombres o mujeres pequeños/as.
MaieusiofiliaAtracción por las mujeres embarazadas.
Masoquismo (duololagnia)MasoquismoPlacer ligado a la propia humillación o sufrimiento físico (cachetadas, latigazos, pellizcos) o moral (humillación). Se diferencia de la algomanía por la presencia del componente erótico.
Menstruofilia o menofiliaAtracción sexual por mujeres menstruantes.
MisofiliaFetichismoAtracción sexual por la ropa sucia.
NafefiliaExcitación por tocar o ser tocado.
NecrofiliaFetichismoAtracción sexual por los cadáveres.
NecrozoofiliaFetichismoAtracción sexual por los animales muertos.
OculofiliaPartes del cuerpoAtracción sexual por los ojos.
PedofiliaPreferencia por personasAtracción hacia personas pre púberes (niños y o niñas)
PigmalionismoPreferencia por personasAtracción sexual hacia las estatuas.
PigofiliaPartes del cuerpoExcitación por las nalgas humanas.
Plushofiliafeticheexcitación al tener "sexo" con algún peluche o restregar las partes intimas con algún muñeco de felpa.
Podofilia o podolatriaFetichismoExcitación por pies humanos. La excitación se produce al acariciar, besar, chupar, lamer, oler, tocar o ver los pies de otra persona.
Pubefilia o ginelofiliaPartes del cuerpoExcitación producida al contemplar vello púbico.
RetifismoFetichismoFetiche por los zapatos.
SadismoSadismoExperimentar placer erótico al provocar dolor físico o humillación en la pareja. Se diferencia de la algolagnia por la presencia del componente erótico.
SomnofiliaPrácticas sexualesTener relaciones sexuales con una persona desconocida mientras aquella duerme.
TeleiofiliaPreferencia por personasAtracción sexual de un menor hacia un adulto.9
TricofiliaPartes del cuerpoExcitación por el cabello humano. Deriva en varias parafilias según color, cantidad, largo del cabello, estilo, peinados determinados... Masturbación utilizando el cabello de otra persona. Excitación por ver el acicalamiento del cabello (peinado, corte, etc.)
Urofilia (urolagnia, ondinismo)Excitación exclusivamente con el uso de la orina durante la práctica sexual (lluvia dorada).
VorarefiliaLa idea de comer o ser comido por los demás; generalmente tragado entero, en una sola pieza.
ZoofiliaBestialismoAtracción sexual hacia animales.



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